Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     




REFLEXIONES CUARESMALES PARA LOS GRUPOS

Parroquia de San Rafael, Chihuahua, Chih., marzo-abril 2017

 

Objetivo de estas reuniones.- Tomar conciencia de nuestra necesidad de cambiar radicalmente la orientación de nuestras vidas, es decir, en vez de estar orientados hacia el mundo y hacia uno mismo, orientarnos hacia Dios y hacia nuestros prójimos.

INSTRUCCIONES:

       Los que van a coordinar  estudien  con  anticipación  estas reflexiones para que en parte las puedan leer  y en parte las puedan platicar.  El objetivo es llevar estas reflexiones a la vida, que las personas abran su corazón al Espíritu de Dios.

       Inviten  a  las gentes de su sector o  de su comunidad  con  tiempo.  Pongan  el  día  y  la  hora  más adecuada.

       Pídanles que asistan  con  su  Biblia, los que tengan, y de ser posible, hasta con cuaderno y pluma.

       Si  la  gente  lleva  cuaderno, cuiden  de  que  escriban las citas bíblicas para que las puedan buscar y repasar en su Biblia en su casa.

       No cansen a la gente con reuniones muy largas.  Con una hora bien trabajadita es suficiente para cada Encuentro.

 

1er. Encuentro: JESUCRISTO VENCE A LAS TENTACIONES QUE LO PUEDEN DESVIAR DE SU MISIÓN.-

ORACIÓN Y CANTO.-  Reciten alguna oración al Espíritu Santo y/o algún canto.

MOMENTO DEL VER.-

        ¿Puede una persona durar 40 días sin comer? ¿Cuántos días aguantan ustedes sin comer?

        ¿En la actualidad acostumbra la gente hacer penitencia? ¿Qué penitencias se hacen hoy día?

        ¿Cuáles son las tentaciones más fuertes en nuestra comunidad y en nuestro país? ¿Qué tanto se deja nuestra gente vencer por la tentación?

(MATERIAL: Algún dibujo o cuadro de Jesús ante las tentaciones en el desierto).

MOMENTO DEL PENSAR  Ó  ILUMINACIÓN.-

Leamos Mateo 4,1-11. (Se puede leer el pasaje una segunda vez pausadamente).

        ¿Quién conduce a Jesús al desierto?

        ¿Quién es el que le pone tentaciones a Jesús?

        ¿Cuáles son las tres tentaciones por las que pasó Jesús?

        ¿Cuál es la respuesta de Jesús a cada una de las tentaciones?

Complementación.-

Este año nos ha tocado proclamar las tentaciones de Jesús en el desierto según el evangelio de San Mateo. Es que estamos en el ciclo litúrgico dominical A. Si la cuaresma es un tiempo privilegiado de penitencia, Jesucristo es nuestro modelo. Debemos contemplarlo en los santos evangelios, para que nuestra penitencia tenga una finalidad pascual, es decir, para que nuestra penitencia esté orientada hacia la vida, hacia la vida en plenitud, tanto para uno mismo como para todo nuestro mundo.

La cuaresma, repetimos, es tiempo de penitencia, de sacrificio, de renuncia a uno mismo, de apretarle los tornillos al cuerpo, de ponerle un freno y unas riendas a ese ‘animalito’ que todos llevamos dentro, porque eso, a fin de cuentas, es lo que tiene a nuestro mundo de cabeza. Digámoslo con respeto pero también con humildad. Muchas veces el cuerpo es el que nos lleva, el que nos jala, el que nos empuja a hacer tantas cosas. Muchas veces es el cuerpo el que nos conduce, y no nosotros los que conducimos al cuerpo. ¿Quién debe mandar en nuestras vidas? Es el espíritu. Tanto el espíritu de cada uno, como principalmente el Espíritu de Dios. Somos seres espirituales, no meramente carnales. Cuando prevalece el cuerpo, entonces nos parecemos más a los animalitos del campo. Pero cuando es el espíritu el que prevalece, entonces nos parecemos más a Jesucristo, el verdadero hombre del Espíritu.

En el desierto vivió Jesucristo lo que sería la decisión de toda su vida. No veamos las tentaciones de Jesús como si se tratara solamente de tentaciones del momento, como antojos. Tentaciones del momento serían quererse comer una comida muy sabrosa, fuera de horario de comida, o contraviniendo las órdenes del médico, como las grasas o picantes para quienes están enfermos del estómago, o como el azúcar para quienes tienen diabetes. Tentaciones del momento son las mentiras que a veces contamos para salir de algún apuro, o como un golpe, un grito o una mala palabra cuando nos enojamos; o las tentaciones cuando salimos a la calle y vemos personas que atraen sexualmente. Etc. Estas son tentaciones del momento y casi siempre nos detenemos en ellas cuando queremos arrepentirnos de nuestros pecados para poder acercarnos a la comunión sacramental o para poder participar plenamente en la pascua de Jesús.

Pero hay una tentación y un pecado que es más importante: es el orientar nuestra vida hacia el mundo, hacia nuestro ego, hacia el poder y el honor como si fueran ídolos, hacia el dinero, el placer, la diversión como los afanes principales de nuestra vida. Es poner el mundo y el ego en el centro de todo. Y esas inclinaciones que padece cada ser humano son las que nos traen como consecuencia la perdición de la humanidad.

Dios tiene el propósito contrario: él nos llama a crear un mundo nuevo, una nueva humanidad, pero para ello es necesaria la renuncia a todo lo que es contrario a ese propósito de Dios. El egoísmo, el odio, la envidia, el posicionarse por encima de los demás, el querer valerse de los demás, el querer apoderarse de personas y cosas, etc., todas esas cosas no van con el propósito de Dios, por ello hay que renunciar a ellas. Esto es lo que hay que ver en Jesús en su tiempo de desierto. Todas las respuestas que Jesucristo le da al diablo, están apoyadas en la Sagrada Escritura.

Ante la primera tentación Jesús dice: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y sí, efectivamente esta frase está en la Escritura, en Deuteronomio 8,3.

Ante la segunda dice Jesús: "Está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”. Esta frase la encontramos en Deuteronomio 6,16.

Y ante la tercera, "está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto”, viene en Deuteronomio 6,13.

Cómo es de desear que todos los católicos conozcamos la Sagrada Escritura y con esa Palabra ahí contenida no sólo podamos responder a las tentaciones que nos lanza el mundo, sino sobre todo con esas Palabras sagradas saber encauzar nuestra vida para servicio de la salvación del mundo. Para entrar en la obediencia a la voluntad de Dios es necesario estudiar su Palabra.

 

MOMENTO DEL ACTUAR.-

       Anotar en la casa cuáles son las principales tentaciones que tengo que vencer con la ayuda del Espíritu de Jesucristo.

        ¿Podríamos nosotros poner al dinero, al placer, a la comodidad, al honor en un segundo plano para poder poner a Dios y al prójimo más necesitado en el centro de nuestras vidas?

       Pidamos constantemente el Espíritu de Dios en esta cuaresma porque él es nuestra fuerza para vivir como Dios quiere.

       Comentar este tema con los de mi casa y leerles las citas bíblicas.  Puedo hacerlo también con algún vecino o conocido.

       Se puede sacar algún otro propósito de esta reunión.

 

Oración final.-

Los que gusten pueden hacer algunas peticiones.

(Luego se dice): "Pidamos el Espíritu Santo para que nos guíe y nos fortalezca en este tiempo de cuaresma para que sepamos abrir las puertas de nuestro corazón a los débiles y a los pobres, de modo que podamos participar de la victoria de Cristo, entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor”. Amén.

 

Avisos y canto final.- Dar el día, la hora y el lugar del próximo encuentro. Entonar algún canto cuaresmal o un canto de acción de gracias.

 

2o. Encuentro: JESUCRISTO BRILLA RESPLANDECIENTE AÚN CUANDO CAMINA COMO UN CONDENADO A MUERTE.-

ORACIÓN Y CANTO.-  Reciten alguna oración al Espíritu Santo y/o algún canto.

MOMENTO DEL VER.-

        ¿Cuáles son las personas o personajes que más admira la gente en el mundo de la política, de los negocios, del deporte o del espectáculo?

        ¿Por qué resplandecen esas personas?

        Y los pobres ¿también resplandecen ante los demás? ¿son admirados?

        Nosotros ¿qué vemos en los pobres y gentes más sencillas?

 

MOMENTO DEL PENSAR Ó ILUMINACIÓN.-

(Material: Algún dibujo o cuadro de Jesús en oración en el monte).

Leamos Mateo 16,21 hasta 17,9. (Se puede leer el pasaje una segunda vez pausadamente).

        ¿Qué anunció Jesús a sus discípulos que le sucedería en Jerusalén?

        ¿Cuál fue la reacción de Pedro?

        ¿Cuál sería nuestra reacción si Jesús nos anuncia su pasión?

        Jesucristo se lleva a varios discípulos al monte. ¿Quiénes se aparecieron junto a Jesús?

        ¿Cómo aparece Jesús ante todos ellos?

        ¿De quién es la voz que se escucha ahí en el monte?

Complementación.-

Jesucristo no fue un personaje notable o de importancia según los criterios humanos. Había nacido en un establo de un pueblito llamado Belén, y fue recostado en un pesebre al nacer. Creció en un hogar humilde de un pueblito marginado y pobre de Galilea llamado Nazaret, un pueblito desconocido del que no se oye hablar en todo el Antiguo Testamento. Ya de grande, Jesucristo fue un predicador del campo, de la orilla del lago, amigo de publicanos y pecadores, de la gente más pobre de los diversos pueblitos de la marginada Galilea. Eran los pobres los que se acercaban a escucharlo con entusiasmo, cargados de enfermos, de problemas y necesidades. Jesús no fue un hombre del poder o del dinero. No terminó su vida en este mundo con riquezas. Nadie en el pueblo judío podría acusarlo de haberse quedado con bienes mal habidos, porque a nadie le quitó nada por servirles. Todo lo contrario, terminó despojado de todo, crucificado.

Por eso Jesús nos conduce al monte para que en su camino a la cruz, lo contemplemos resplandeciente. ¿Están ustedes de acuerdo en que la vida de Jesucristo en este mundo es una vida resplandeciente? El mundo no fácilmente está de acuerdo. Porque el mundo pone sus ojos en los personajes del poder y del dinero, los que tienen, los que saben, los que exhiben cualidades corporales.

Para nosotros los cristianos, Jesucristo brilla por toda su vida de obediencia no a las leyes o instituciones humanas sino a la voluntad del Padre de los cielos, brilla por su entrega a la voluntad salvadora de Dios hasta llegar a la cruz, brilla por toda una vida de entrega a levantar a los pobres de su postración; resplandece por su libertad, por su amor a la verdad, por su pobreza, por su amor, por su misericordia hacia los pecadores y excluidos de la sociedad, etc., etc. Esto no lo puede decir cualquier sino sólo aquellos que han leído y siguen leyendo y estudiando los santos evangelios. Los católicos debemos ser estudiosos constantes de los santos evangelios para tener contacto con esa maravillosa vida de Jesucristo.

Hay que darle gracias a Dios porque los creyentes y las gentes de buena voluntad también ponen sus ojos en los que se entregan a los pobres, en los que sirven desde la pobreza, en las personas de bien, los que, por seguir a Jesús, sirven a las causas populares, defienden los derechos humanos.

 

MOMENTO DEL ACTUAR.-

        ¿Qué propósito saco al estudiar este tema?

        Puedo proponerme ponerles más atención a las personas más sencillas de mi entorno, a los pequeños, a los pobres.

        Puedo también proponerme ser más sencillo(a) en mi persona, menos ávido de las cosas de este mundo.

        Comentar este tema con los de mi casa y leerles las citas bíblicas, aunque sea repasarlas de manera personal.  Puedo hacerlo también con algún vecino o conocido.

 

Oración final.-

Los que gusten pueden hacer algunas peticiones.

(Luego se dice): "Pidamos el Espíritu Santo para que nos guíe y nos fortalezca en este tiempo de cuaresma para que sepamos abrir las puertas de nuestro corazón a los débiles y a los pobres, de modo que podamos participar de la victoria de Cristo, entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor”. Amén.

 

Avisos y canto final.- Dar el día, la hora y el lugar del próximo encuentro. Entonar algún canto cuaresmal o un canto de acción de gracias.

 

3er. Encuentro: JESUCRISTO NOS AYUDA A TOMAR CONCIENCIA DE LA GRATUIDAD DE DIOS.-

ORACIÓN Y CANTO.-  Reciten alguna oración al Espíritu Santo y/o algún canto.

MOMENTO DEL VER.-

        Estamos viviendo tiempos, en América como en Europa, en que se fomenta el rechazo a los extranjeros, a los que son de otro color de piel, a los que profesan otra religión. El ejemplo más claro lo tenemos en el presidente de Estados Unidos, aunque muchos estadounidenses están de acuerdo con él. ¿Cómo se vive en nuestro país la inclusión de los que son diferentes o la discriminación?

        ¿Quiénes son más víctimas de la discriminación entre nosotros?

        Hay personas que son luchadoras por la defensa de los migrantes y de los marginados. Mencionen algunos ejemplos de estas personas.

(MATERIAL: Algún dibujo o cuadro de Jesús con la samaritana junto al pozo).

MOMENTO DEL PENSAR Ó ILUMINACIÓN.-

(Material: Algún dibujo o cuadro de Jesús con la samaritana).

Leamos Juan 4,5-42. (Se puede leer el pasaje una segunda vez pausadamente).

        ¿En qué región y a qué hora se detuvo Jesús en su caminata hacia Galilea?

        ¿Por qué se resistía esta mujer a darle agua a Jesús?

        ¿Cuál fue la respuesta de Jesús ante la resistencia de esta mujer? Ver el versículo 10.

        ¿Qué fruto tuvo este encuentro de Jesús con este pueblo que no era judío?

 

Complementación.-

Con estos pasajes evangélicos de estos domingos de cuaresma la Iglesia nos quiere preparar a la pascua de Jesucristo, la pascua de la vida. El tercer domingo de cuaresma nos encontramos con este pasaje del encuentro de Jesucristo con una mujer samaritana y con todo su pueblo. Jesús va caminando de Judea hacia Galilea. Imaginémoslo caminando a pie junto con sus discípulos. A mediodía llegan a las orillas de un pueblito que se llamaba Sicar, junto al pozo de Jacob, un pueblito de samaritanos. Los samaritanos y los judíos no tenían ningún trato, como bien lo dice el evangelista. Eran de distinta raza, eran de distinta religión. Los samaritanos no iban al templo de Jerusalén a adorar a Dios, ni los judíos acudían al monte Garizim donde los samaritanos le rendían culto a Dios. Eran pueblos que estaban peleados.

Jesucristo no era prisionero de prejuicios raciales o religiosos. Él era completamente libre, y sobre todo, sabía a lo que había venido, a ser buena noticia de salvación para todos los pueblos. Así es que, muy quitado de la pena, abre el diálogo con esta mujer: "dame de beber”. Un judío cualquiera no le habría pedido por nada del mundo agua a una persona samaritana, pero Jesús sí. Jesucristo tenía sed, como todo ser humano que ha caminado varios kilómetros por el desierto a la hora del mediodía. Pero más que saciar su propia sed, él quería saciar la sed de Dios y de vida que tenía este pueblo samaritano, como todos los pueblos lo tenemos, por eso luchamos por la vida.

Jesucristo le va ayudando a esta mujer, como lo hace con toda otra persona, a entrar en el entendimiento de las cosas de Dios. Primero le dice: "si conocieras el don de Dios”. La palabra ‘don’ quiere decir regalo. De ahí se derivan las palabras donar, donativo, donación. Cuando Jesús menciona "el don de Dios”, se está refiriendo a todo lo que Dios nos regala.

¿Qué cosas nos regala Dios?, digan ustedes. … Todo. El sol, las nubes, el universo, el agua, la tierra, las plantas, los animales, las personas, a los seres queridos; la vista, el oído, todos los sentidos, la inteligencia, la capacidad de amar. Dios nos da a su Hijo, nos da a su Santo Espíritu, y en ellos Dios Padre se nos da él mismo. Dios da, no cobra. Dios es la completa gratuidad, Dios es gracia, Dios es gratis. Hace salir el sol, manda la lluvia, todo lo da gratuitamente. Nos da la fe, nos da la salvación.

Para entrar en la comprensión y vivencia de la gratuidad de Dios que en la pascua viviremos con más intensidad, para eso tenemos que renunciar a todo lo que nos lo impide. Algunos dicen que los árboles nos impiden ver el bosque. Así sucede con la gracia de Dios. Puede ser que el mundo y sus atracciones, sus placeres y diversiones, sus atractivos, nos impidan tener acceso a la gracia de Dios.

El reino de Dios que Jesús nos viene a traer es el reino de la inclusión. Los magistrados judíos jamás hubieran tenido ese gesto de acercarse a los samaritanos para abrirles las puertas de la salvación y de la gracia de Dios, porque estaban encerrados en su religión, en la ley de Moisés, en su templo. Jesucristo, en cambio, le hace ver a la samaritana y a todo el mundo, que el verdadero culto que Dios quiere, ha de hacerse en espíritu y en verdad, lo hemos leído en los versículo 23 y 24. Véanlos en su Biblia. Las religiones mal llevadas son excluyentes, lo mismo que las políticas del poder. Jesucristo es una puerta abierta a todos los que estén dispuestos a abrirse a la gratuidad de Dios. Él quiere adoradores de a de veras, es decir, quienes lo adoren abriéndose a los más necesitados, a la justicia, a los derechos humanos, al respeto de cada persona, a la verdad, al amor, a la caridad. Todo esto que Jesucristo nos vino a enseñar.

 

MOMENTO DEL ACTUAR.-

             ¿Qué propósitos sacan ustedes al estudiar este tema?

 

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