Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
EL CREDO
 
Símbolo de los Apóstoles Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí hade venir a juzgar a vivos y muertos.
 
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Credo Niceno-Constantinopolitano Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre: por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos; padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos u muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
 
CAPÍTULO PRIMERO CREO EN DIOS PADRE Los símbolos de la fe
 
33.¿Qué son los símbolos de la fe?
Los símbolos de la fe, también llamados «profesiones de fe» o «Credos», son fórmulas articuladas con las que la Iglesia, desde sus orígenes, ha expresado sintéticamente la propia fe, y la ha transmitido con un lenguaje común y normativo para todos los fieles.
 
34. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más antiguos?
Los símbolos de la fe más antiguos son los bautismales. Puesto que el Bautismo se administra «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19), las verdades de fe allí profesadas son articuladas según su referencia a las tres Personas de la Santísima Trinidad.
 
35. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más importantes?
Los símbolos de la fe más importantes son: el Símbolo de los Apóstoles, que es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, y el Símbolo, niceo-constantinopolitano, que es fruto de los dos primeros Concilios Ecuménicos de Nicea (325) y de Constantinopla (381), y que sigue siendo aún hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.
 
"Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”
 
36. ¿Por qué la profesión de fe comienza con "Creo en Dios”?
La profesión de fe comienza con la afirmación "Creo en Dios” porque es la más importantes: la fuente de todas las demás verdades sobre el hombre y sobre el mundo y de toda la vida del que cree en Dios.
 
37. ¿Por qué profesamos un solo Dios?
Profesamos un solo Dios porque Él se ha revelado al pueblo de Israel como el Único, cuando dice: «escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el Unico Señor» (Dt 6,4), «no existe ningún otro» (Is 45,22). Jesús mismo lo ha Confirmado: Dios «es el único Señor» (Mc 12,29). Profesar que Jesús y el Espíritu Santo son también Dios y Señor no introduce división alguna en el Dios Único.
 
38. ¿Con qué nombre se revela Dios?
Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» (Ex 3,6). Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso: <(Yo soy el que soy (YHWH)» (Ex 3,14). El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del Antiguo Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en el Nuevo Testamento, Jesús, llamado el Señor, aparece como verdadero Dios.
 
39. ¿sólo Dios «es»?
Mientras las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer sólo Dios es en sí mismo la plenitud del ser y de toda perfección. El es "(el que es)” sin origen y sin fin. Jesús revela que también El lleva el Nombre divino, «Yo soy» (Jn 8,28).
 
40. ¿Por qué es importante la revelación del Nombre de Dios?
Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo EL es, desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y tierra. El es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, «rico en misericordia» (Ef 2,4), siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. El es la verdad y el amor.
 
"Dios es el ser infinitamente perfecto que es la Santísima Trinidad” (Santo Toribio de Mogrovejo).
 
41. ¿En qué sentido Dios es la verdad?
Dios es la Verdad misma y como tal ni se engaña ni puede engañar. «Dios es luz, en El no hay tiniebla alguna» (1 f 1,5). El Hijo eterno de Dios, sabiduría encarnada, ha sido enviado al mundo "para dar testimonio de la Verdad” (Jn, 18,37).
 
42. ¿De qué modo Dios revela que Él es amor?
Dios se revela a Israel como Aquél que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo «es amor» (1 Jn 4,8.16), que se da completa y gratuita mente; que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por é1» (Jn, 3, 16-17). Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela quer el mismo es eterna comunicación de amor.
 
43. ¿Qué consecuencias tiene creer en un solo Dios?
Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias; confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las cosas creadas por El.
 
44. ¿Cuál es el misterio central de la fe y de la vida cristiana?
El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo.
 
45. ¿Puede la razón humana conocer, por si sola, el misterio de la Santísima Trinidad?
Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana e incluso a la fe de Israel antes de la Encamación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo. Este misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fluente de todos los demás misterios.
 
46. ¿Qué nos revela Jesucristo acerca del misterio del Padre?
Jesucristo nos revela que Dios es «Padre», no sólo en cuanto es Creador del universo y del hombre sino, sobre todo, porque engendra eterna mente en su seno al Hijo, que es su Verbo, «resplandor de su gloria e impronta de su sustancia» (Hb 1,3).
 
47. ¿Quién es el Espíritu Santo, que Jesucristo nos ha revelado?
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo; «procede del Padre» (Jn 15,26), que es principio sin principio y origen de toda la vida trinitaria. Y procede también del Hijo (Filioque), por el don eterno que el Padre hace al Hijo. El Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encamado, guía a la Iglesia hasta el conocimiento de la «verdad plena» (Jn 16,13).
 
48. ¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?
La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios Porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre si, por sus relaciones reciprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.
 
49. ¿Cómo obran las tres divinas Personas?
Inseparables en su única substancia, las divinas Personas son también inseparables en su obrar la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero en el único obrar divino, cada Persona se hace presente según el modo que le es propio en la Trinidad.
 
«Dios mío, Trinidad a quien adoro.., pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora» (Beata Isabel de la Trinidad).
 
50. ¿Qué significa que Dios es Todopoderoso? Dios se ha revelado como «el Fuerte, el Valeroso» (Sal 24,8), Aquél para quien «nada es imposible» (Lc 1,37). Su omnipotencia es universal, misteriosa y se manifiesta en la creación del mundo de la nada y del hombre por amor, pero sobre todo en la Encarnación y en la Resurrección de su Hijo, en el don de la adopción filial y en el perdón de los pecados. Por esto la Iglesia en su oración se dirige a Dios todopoderoso y eterno,
 
51. ¿Por qué es importante afirmar que "en el principio Dios creó el cielo y la tierra” (Gn 1,1)?
Es importante afirmar que en el principio Dios creó el cielo y la tierra porque la creación es el fundamento de todos los designios salvíficos de Dios; manifiesta su amor omnipotente y lleno de sabiduría; es el primer paso hacia la Alianza del Dios único con su pueblo; es el comienzo de la historia de la salvación, que culmina en Cristo; es la primera respuesta a los interrogantes fundamentales sobre nuestro origen y nuestro fin.
 
52. ¿Quién ha creado el mundo?
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible del mundo, aunque la obra de la Creación se atribuye especialmente a Dios Padre.
 
53. ¿Para qué ha sido creado el mundo?
El mundo ha sido creado para gloria de Dios, el cual ha querido manifestar y comunicar su bondad, verdad y belleza. El fin último de la Creación es que Dios, en Cristo, pueda ser «todo en todos» (1 Cor 15,28), para gloria suya y para nuestra felicidad.
 
"Porque la gloria de Dios v el que el hombre viva. y la vida del hombre es la visión de Dios” (San Ireneo de Lyon).
 
54. ¿Cómo ha creado Dios el universo?
Dios ha creado el universo libremente con sabiduría y amor. El mundo no es el fruto de una necesidad, de un destino ciego o del azar. Dios crea "de la nada” (ex nihilo: 2 M 7,28) un mundo ordenado y bueno, que Él transciende de modo infmito. Dios conserva en eI ser el mundo que ha creado y lo sostiene, dándole la capacidad de actuar y llevándolo a su realización, por medio de su Hijo y del Espíritu Santo.
 
55. ¿En qué consiste la Providencia divina?
La Providencia divina consiste en las disposiciones con las que Dios conduce a sus criaturas a la perfección última, a la que Él mismo las ha llamado. Dios es el autor soberano de su designio. Pero para realizarlo se sir ve también de la cooperación de sus criaturas, otorgando al mismo tiempo a éstas la dignidad de obrar por si mismas, de ser causa unas de otras.
 
56. ¿Cómo colabora el hombre con la Providencia divina?
Dios otorga y pide al hombre, respetando su libertad, que colabore con la Providencia mediante sus acciones, sus oraciones, pero también con sus sufrimientos, suscitando en el hombre "el querer y el obrar según sus misericordiosos designios” (Ff1 2,13).
 
57. Si Dios es todopoderoso y providente, ¿por qué entonces existe el mal?
Al interrogante, tan doloroso como misterioso, sobre la existencia del mal solamente se puede dar respuesta desde el conjunto de la fe cristiana. Dios no es, en modo alguno, ni directa ni indirectamente, la causa del mal. El ilumina el misterio del mal en su Hijo Jesucristo, que ha muerto y ha resucitado para vencer el gran mal moral, que es el pecado de los hombres y que es la raíz de los restantes males.
 
58. ¿Por qué Dios permite el mal?
La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo. Esto Dios lo ha realizado ya admirablemente con ocasión de la muerte y resurrección de Cristo: en efecto, del mayor mal moral, la muerte de su Hijo, Dios ha sacado el mayor de los bienes, la glorificación de Cristo y nuestra redención.
 
El cielo y la tierra
 
59. ¿Qué ha creado Dios?
La Sagrada Escritura dice:
 
60. ¿Quiénes son los ángeles?
Los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres.
 
61. ¿De qué modo los ángeles están presentes en la vida de la Iglesia?
La Iglesia se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca la asistencia de los ángeles y celebra litúrgicamente la memoria de algunos de ellos.
 
«Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida» (San Basilio Magno).
 
62. ¿Qué enseña la Sagrada Escritura sobre la creación del mundo visible?
A través del relato de los «seis días» de la Creación, la Sagrada Escritura nos da a conocer el valor de todo lo creado y su finalidad de alabanza a Dios y de servicio al hombre. Todas las cosas deben su propia existencia a Dios, de quien reciben la propia bondad y perfección, sus leyes y lugar en el universo.
 
63. ¿Cuál es el lugar del hombre en la creación?
El hombre es la cumbre de la Creación visible, pues ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.
 
64. ¿Qué tipo de relación existe entre las cosas creadas?
Entre todas las criaturas existe una interdependencia y jerarquía, queridas por Dios. Al mismo tiempo, entre las criaturas existe una unidad y solidaridad, porque todas ellas tienen el mismo Creador, son por El amadas y están ordenadas a su gloria. Respetar las leyes inscritas en la creación y las relaciones que dimanan de la naturaleza de las cosas es, por lo tanto, un principio de sabiduría y un fundamento de la moral.
 
65. ¿Qué relación existe entre la obra de la Creación y la de la Redención?
La obra de la Creación culmina en la obra aún más grande de la Redención. Con ésta, de hecho, se inicia la nueva Creación, en la cual todo hallará de nuevo su pleno sentido y cumplimiento.
 
E! hombre
 
66. ¿ En qué sentido el hombre es creado "a imagen de Dios”?
El hombre ha sido creado a imagen de Dios, en el sentido de que es capaz de conocer y amar libremente a su propio Creador. Es la única criatura sobre la tierra a la que Dios ama por si misma, y a la que llama a compartir su vida divina, en el conocimiento y en el amor. El hombre, en cuanto creado a imagen de Dios, tiene la dignidad de persona: no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comunión con Dios y las otras personas.
 
67. ¿Para qué fin Dios ha creado al hombre?
Dios ha creado todo para el hombre, pero el hombre ha sido creado para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la Creación a Dios en acción de gracias, y para ser elevado a la vida con Dios en el cielo. Solamente en el misterio del Verbo encamado encuentra verdadera luz el misterio del hombre, predestinado a reproducir la imagen del Hijo de Dios hecho hombre, que es la perfecta «imagen de Dios invisible)) (Col 1,15).
 
68. ¿Por qué los hombres forman una unidad?
Todos los hombres forman la unidad del género humano por el origen común que les viene de Dios. Además, Dios ha creado «de un solo principio, todo el linaje humano» (Hch 17,26). Finalmente, todos tienen un único Salvador y todos están llamados a compartir la eterna felicidad de Dios.
 
69¿De que manera el cuerpo y el alma forman una unidad?
La persona humana es, al mismo tiempo, un ser corporal y espiritual. En el hombre el espíritu y la materia forman una única naturaleza. Esta unidad es tan profunda que, gracias al principio espiritual, que es el alma, el Cuerpo, que es material, se hace humano y viviente, y participa de la dignidad de la imagen de Dios.
 
70. ¿Quién da el alma al hombre?
El alma espiritual no viene de los progenitores, sino que es creada directamente por Dios, y es inmortal. Al separarse del cuerpo en el momento de la muerte, no perece; se unirá de nuevo al cuerpo en el momento de la resurrección final.
 
71. ¿Qué relación ha establecido Dios entre el hombre y la mujer?
El hombre y la mujer han sido creados por Dios con igual dignidad en cuanto personas humanas y, al mismo tiempo, con una reciproca complementariedad en cuanto varón y mujer. Dios los ha querido el uno para el otro, para una comunión de personas. Juntos están también llarnados a transmitir la vida humana, formando en el matrimonio «una sola carne)) (Gn 2,24), y a dominar la tierra como «administradores» de Dios.
 
72. ¿Cuál era la condición original del hombre según el designio de Dios?
Al crear al hombre y a la mujer, Dios les había dado una especial participación de la vida divina, en un estado de santidad y justicia. En este proyecto de Dios, el hombre no habría debido sufrir ni morir. Igualmente reinaba en el hombre una armonía perfecta consigo mismo, con el Creador, entre hombre y mujer, así como entre la primera pareja humana y toda la Creación.
 
La caída
 
73. ¿Cómo se comprende la realidad del pecado?
En la historia del hombre está presente el pecado. Esta realidad se esclarece plenamente sólo a la luz de la divina Revelación y, sobre todo, a la luz de Cristo, el Salvador de todos, que ha hecho que la gracia sobreabunde allí donde había abundado el pecado.
 
74. ¿Qué es la caída de los ángeles?
Con la expresión ((la caída de los ángeles» se indica que Satanás y los otros demonios, de los que hablan la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, eran inicialmente ángeles creados buenos por Dios, que se transformaron en malvados porque rechazaron a Dios ya su Reino, mediante libre e irrevocable elección, dando así origen al infierno. Los demonios intentan asociar al hombre a su rebelión contra Dios, pero Dios afirma en Cristo su segura victoria sobre el Maligno.
 
75. ¿En qué consiste el primer pecado del hombre?
El hombre, tentado por el diablo, dejó apagar en su corazón la confianza hacia su Creador y, desobedeciéndole, quiso «ser como Dios» (Gn 3,5), sin Dios, y no según Dios. Así, Adán y Eva perdieron inmediatamente, para sí y para todos sus descendientes, la gracia de la santidad y de la justicia originales.
 
76. ¿Qué es el pecado original?
El pecado original, en el que todos los hombres nacen, es el estado de privación de la santidad y de la justicia originales. Es un pecado «contraido» no ((cometido» por nosotros; es una condición de nacimiento y no un acto personal. A causa de la unidad de origen de todos los hombres, el pecado original se transmite a los descendientes de Adán con la misma naturaleza humana, «no por imitación sino por propagación». Esta transmisión es un misterio que no podemos comprender plenamente.
 
77. ¿Qué otras consecuencias provoca el pecado original?
Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana, aun sin estar totalmente corrompida, se halla herida en sus propias fuerzas natura les, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al poder de la muerte, e inclinada al pecado. Esta inclinación al mal se llama concupiscencia.
 
78. ¿Qué ha hecho Dios después del primer pecado del hombre?
Después del primer pecado, el mundo ha sido inundado de pecados, pero Dios no ha abandonado al hombre al poder de la muerte, antes al contrario, le predijo de modo misterioso —en el «Protoevangelio» (Gn 3,15)— que el mal sería vencido y el hombre levantado de la caída. Se trata del primer anuncio del Mesías Redentor. Por ello, la caída será incluso llama da feliz culpa, porque «ha merecido tal y tan grande Redentor» (Liturgia de la Vigilia pascual).
 
CAPÍTULO SEGUNDO CREO EN JESUCRISTO, HIJO ÚNICO DE DIOS
 
79. ¿Cuál es la Buena Noticia para el hombre?
La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, ((el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16), muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, enviando ((a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Gal 4,4-5).
 
80. ¿Cómo se difunde esta Buena Noticia?
Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a Cristo a fin de llevar a todos los hombres a la fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la Persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de Cristo.
 
81. ¿Qué significa el nombre de Jesús?
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la Anunciación, significa «Dios salva». Expresa, a la vez, su identidad y su misión, «porque él salvará al pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Pedro afirma que <(bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvamos» ( 4,12).
 
82. ¿Por qué Jesús es llamado Cristo?
«Cristo, en griego, y «Mesías», en hebreo, significan «ungido». Jesús es el Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido por el Espíritu Santo para la misión redentora. El es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el Padre. Jesús ha aceptado el titulo de Mesías, precisando, sin embargo, su sentido: «bajado del cielo» (Jn 3,13), crucificado y después resucitado, Él es el siervo sufriente «que da su vida en rescate por muchos,> (M 20,28). Del nombre de Cristo nos viene el nombre de cristianos.
 
83. ¿EN qué sentido Jesús es el ((Hijo unigénito de Dios»? Jesús es el Hijo unigénito de Dios en un sentido único y perfecto. En el momento del Bautismo y de la Transfiguración, la voz del Padre señala a Jesús como su ((Hijo predilecto». Al presentarse así mismo como el Hijo, que «conoce al Padre>, (M 11,27), Jesús afirma su relación única y eterna con Dios su Padre. El es «el Hijo unigénito de Dios>) ( J 4,9), la segunda Persona de la Trinidad. Es el centro de la predicación apostólica: los Apóstoles han visto su gloria, «que recibe del Padre como Hijo único» (Jn 1,14).
 
84. ¿Qué significa el título de «Señor>?
En la Biblia, el título de «Señor» designa ordinariamente al Dios soberano. Jesús se lo atribuye a si mismo, y revela su soberanía divina mediante su poder sobre la naturaleza, sobre los demonios, sobre el pecado y sobre la muerte, y sobre todo con su Resurrección, Las primeras confesiones de fe cristiana proclaman que el poder, el honor y la gloria que se deben a Dios Padre se le deben también a Jesús: Dios ((le ha dado el nombre sobre todo nombre>, (Fil 2,9). Él es el Señor del mundo y de la historia, el único a quien el hombre debe someter de modo absoluto su propia libertad personal.
 
85. ¿Por qué el Hijo de Dios se hizo hombre?
El Hijo de Dios se encamó en el seno de la Virgen María, por obra del Espíritu santo, por nosotros los hombres y por nuestra salvación: es decir, Es decir para reconciliarnos a nosotros pecadores con Dios, darnos a conocer su amor infinito, ser nuestro modelo de santidad y hacemos «partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1,4).
 
86 ¿Qué significa la palabra «Encarnación»?
La Iglesia llama ((Encamación>, al misterio de la unión admirable de la naturaleza divina y la naturaleza humana de Jesús en la única Persona divina del Verbo. Para llevar a cabo nuestra salvación, el Hijo de Dios se ha hecho «carne» (Jn 1,14), haciéndose verdaderamente hombre. La fe en la Encarnación es signo distintivo de la fe cristiana.
 
87. ¿De qué modo Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre?
En la unidad de su Persona divina, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, de manera indivisible. El, Hijo de Dios, «engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,>, se ha hecho verdaderamente hombre, hermano nuestro, sin dejar con ello de ser Dios, Nuestro Señor.
 
88. ¿Qué enseña a este propósito el Concilio de Calcedonia (año 451)? El Concilio de Calcedonia enseña que «hay que confesar a un solo y mismo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, compuesto de alma racional y de cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad, y consubstancial con nosotros según la humanidad; "en todo semejante a nosotros, menos en el pecado” (Hb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad y, por nosotros y nuestra salvación, nacido en estos últimos tiempos de la Virgen Maria, la Madre de Dios, según la humanidad.
 
89. ¿Cómo expresa la Iglesia el misterio de la Encamación?
La Iglesia expresa el misterio de la Encamación afirmando que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre; con dos naturalezas, la divina y la humana, no confundidas, sino unidas en la Persona del Verbo. Por tanto, todo en la humanidad de Jesús —milagros, sufrimientos y la misma muerte debe ser atribuido a su Persona divina, que obra a través de la naturaleza humana que ha asumido.
 
«¡Oh. Hijo Unigénito y Verbo de Dios! Tú que eres inmortal, te dignaste para salvarnos, tomar carne de la santa Madre de Dios y siempre Virgen María (..). Tú, Uno de la Santísima Trinidad, glorificado con el Padre y el Espíritu Santo, ¡sálvanos!» (Liturgia bizantina de San Juan Crisóstomo).
 
90. ¿Tenía el Hijo de Dios hecho hombre un alma con inteligencia humana?
El Hijo de Dios asumió un cuerpo dotado de un alma racional humana. Con su inteligencia humana Jesús aprendió muchas cosas mediante la experiencia. Pero, también como hombre, el Hijo de Dios tenía un conocimiento íntimo e inmediato de Dios su Padre. Penetraba asimismo los pensamientos secretos de los hombres y conocía plenamente los designios eternos que El había venido a revelar.
 
91. ¿Cómo concordaban las dos voluntades del Verbo encarnado?
Jesús tenía una voluntad divina y una voluntad humana. En su vida terrena, el Hijo de Dios ha querido humanamente lo que El ha decidido divinamente junto con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación. La voluntad humana de Cristo sigue, sin oposición o resistencia, su voluntad divina, y está subordinada a ella.
 
92. ¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano?
Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual Dios invisible se hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser representado y venerado en las sagradas imágenes.
 
93. ¿Qué representa el Corazón de Jesús?
Cristo nos ha conocido y amado con un corazón humano. Su Corazón traspasado por nuestra salvación es el símbolo del amor infinito que Él tiene al Padre ya cada uno de los hombres.
 
94. ¿Qué significa la expresión «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo»? Que Jesús fije concebido por obra y gracia del Espíritu Santo significa que la Virgen Maria concibió al Hijo eterno en su seno por obra del Espíritu Santo y sin la colaboración de varón: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1,35), le dijo el ángel en la Anunciación.
 
95. «..Nacido de la Virgen María...,>: ¿Por qué María es verdaderamente Madre de Dios?
Maria es verdaderamente Madre de Dios porque es la madre de Jesús (.Jn 2,1; 19,25). En efecto, Aquél que fue concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el Hijo eterno de Dios Padre, Es Dios mismo.
 
96. ¿Qué significa «inmaculada Concepción»?
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad para que fuera la Madre de su Hijo; para cumplir esta misión fue concebida inmaculada. Esto significa que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo, María fije preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción.
 
97. ¿Cómo colabora Maria al plan divino de la salvación?
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo pecado personal durante toda su existencia. Ella es la «llena de gracia)) (Lc 1,28), la "toda Santa”. Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz «al Hijo del Altísimo» (Lc 1,32), ella da libremente su consentimiento «por obediencia de la fe» (Rom 1,5). María se ofrece totalmente a la Persona ya la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad divina de salvación.
 
98. ¿Qué significa la concepción virginal de Jesús?
La concepción virginal de Jesús significa que Éste fue concebido en el seno de la Virgen María sólo por el poder del Espíritu Santo, sin concurso de varón. Él es Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e Hijo de María según la naturaleza humana, pero es propiamente Hijo de Dios según las dos naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
 
99. ¿En qué sentido Maria es «siempre Virgen»?
María es siempre virgen en el sentido de que ella «fue Virgen al concebir a su hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo, Virgen después del parto, Virgen siempre» (San Agustín). Por tanto, cuando los Evangelios hablan de «hermanos y hermanas de Jesús», se refieren a parientes próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.
 
100. ¿De qué modo la maternidad espiritual de Maria es universal?
María tuvo un único Hijo, Jesús, pero en Él su maternidad espiritual se extiende a todos los hombres, que Jesús vino a salvar. Obediente junto a Jesucristo, el nuevo Adán, la Virgen es la nueva Eva, la verdadera madre de los vivientes, que coopera con amor de madre al nacimiento y a la formación de todos en el orden de la gracia. Virgen y Madre, Maria es la figura de la iglesia, su más perfecta realización.
 
101. ¿En qué sentido toda la vida de Cristo es Misterio?
Toda la vida de Cristo es acontecimiento de revelación: lo que es visible en la vida terrena de Jesús conduce a su Misterio invisible, sobre todo de su filiación divina: «quien me ve a mí ve al Padre» (Jn 14,9) Asimismo aunque la salvación nos viene plenamente con la Cruz y la resurrección, la vida entera de Cristo es misterio de salvación, porque lo que Jesús ha hecho, dicho y sufrido tenia como fin salvar al hombre caído y restablecerlo en su vocación de Hijo de Dios.
 
102. ¿Cuáles han sido las preparaciones históricas a los Misterios de Jesús?
Ante todo hay una larga esperanza de muchos siglos, que revivirnos en la celebración litúrgica del tiempo de Adviento. Además de la oscura espera que ha puesto el corazón de los paganos, Dios ha preparado la venida de su Hijo mediante la Antigua Alianza, hasta Juan el Bautista, que ese el último y el mayor de los profetas.
 
103. ¿Qué nos enseña el Evangelio sobre los misterios del Nacimiento y la Infancia de Jesús?
En el Nacimiento de Jesús, la gloria del cielo se manifiesta en la debilidad de un niño; la circuncisión es signo de su pertenencia al pueblo hebreo y prefiguración de nuestro Bautismo; la Epifanía es la manifestación del Rey-Mesías de Israel a todos los pueblos; durante la presentación en el Templo, en Simeón y Ana se concentra toda la expectación de Israel, que viene al encuentro de su Salvador; la huida a Egipto y la matanza de los inocentes anuncian que toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución; su retorno de Egipto recuerda el Éxodo y presenta a Jesús como el nuevo Moisés: Él es el verdadero y definitivo liberador.
 
104. ¿Qué nos enseña la vida oculta de Jesús en Nazaret?
Durante la vida oculta en Nazaret, Jesús permanece en el silencio de una existencia ordinaria. Nos permite así entrar en comunión con Él en la santidad de la vida cotidiana, hecha de oración, sencillez, trabajo y amor familiar. La sumisión a María y a José, su padre legal, es imagen de la obediencia filial de Jesús al Padre. Maria y José, con su fe, acogen el misterio de Jesús, aunque no siempre lo comprendan.
 
105. ¿Por qué Jesús recibe de Juan el «bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Le 3,3)? Jesús recibe de Juan el bautismo de conversión para inaugurar su vida pública y anticipar el "Bautismo” de su muerte; y aunque no había en Él pecado alguno, Jesús, "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (in 1,29), acepta ser contado entre los pecadores. El Padre lo proclama su «Hijo predilecto» (Mt 3,17), y el Espíritu viene a posarse sobre Él. El Bautismo de Jesús es la prefiguración de nuestro bautismo.
 
106. ¿Qué nos revelan las tentaciones de Jesús en el desierto?
Las tentaciones de Jesús en el desierto recapitulan la de Adán en el paraíso y las de Israel en el desierto. Satanás tienta a Jesús en su obediencia a la misión que el Padre le ha confiado. Cristo, nuevo Adán, resiste, y su victoria anuncia la de su pasión, en la que su amor filial dará suprema prueba de obediencia. La Iglesia se une particularmente a este Misterio en el tiempo litúrgico de la Cuaresma.
 
107 .¿Quién es invitado a formar parte del Reino de Dios, anunciado y realizado por Jesús?
Jesús invita a todos los hombres a entrar en el Reino de Dios; aún el peor de los pecadores es llamado a convertirse y aceptar la infinita misericordia del padre. El Reino pertenece, ya aquí en la tierra, a quienes lo acogen con corazón humilde. A ellos les son revelados los misterios del Remo de Dios.
 
108. ¿Por qué Jesús manifiesta el Reino mediante signos y milagros?
Jesús acompaña su palabra con signos y milagros para atestiguar que el Reino está presente en Él, el Mesías. Si bien cura a algunas personas. El no ha venido para abolir todos los males de esta tierra, sino ante todo para liberarnos de la esclavitud del pecado. La expulsión de los demonios anuncia que su Cruz se alzará victoriosa sobre «el príncipe de este mundo,> (Jn 12,31).
 
109. ¿Qué autoridad en el Reino confiere Jesús a sus Apóstoles?
Jesús elige a los Doce, futuros testigos de su Resurrección, y los hace partícipes de su misión y de su autoridad para enseñar, absolver los pecados, edificar y gobernar la Iglesia. En este colegio, Pedro recibe «las llaves del Reino» (Mt 16,19) y ocupa el primer puesto, con la misión de custodiar la fe en su integridad y de confirmar en ella a sus hermanos.
 
110. ¿Cuál es el significado de la Transfiguración?
En la Transfiguración de Jesús aparece ante todo la Trinidad: «el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa» (Santo Tomás de Aquino). Al evocar, junto a Moisés y Elías, su «partida» (Le 9,31), Jesús muestra que su gloria pasa a través de la cruz, y otorga un anticipo de su resurrección y de su gloriosa venida, «que transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo» (FIp 3,21).
 
«En el monte te transfiguraste, Cristo Dios, y tus discípulos contemplaron tu gloria, en cuanto podían comprenderla. Ásí, cuando te viesen crucificado entenderían que padecías libremente y anunciarían al mundo que tú eres en verdad el resplandor del Padre» (Liturgia bizantina).
 
111 ¿Cómo tuyo lugar la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén?
En el tiempo establecido, Jesús decide subir a Jerusalén para sufrir su pasión y morir y resucitar. Como Rey-Mesías que manifiesta la venida del Reino, entra en la ciudad montado sobre un asno; y es acogido por los pequeños, cuya aclamación es recogida por el Sanctus de la Misa: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Hosanna! (¡Sálvanos!» (Mt 21,9) Con la celebración de esta entrada en Jerusalén la liturgia de la Iglesia da inicio cada año a la Semana Santa.
 
 «JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE CRUCIFIICADO, MUERTO Y SEPULTADO»
 
112. ¿Por qué es tan importante el Misterio pascual de Jesús? El Misterio pascual de Jesús, que comprende su Pasión, Muerte, Resurrección y Glorificación, está en el centro de la fe cristiana, porque el designio salvador de Dios se ha cumplido de una vez por todas con la muerte redentora de su Hijo, Jesucristo.
 
113. ¿Bajo qué acusaciones fue condenado Jesús?
Algunos jefes de Israel acusaron a Jesús de actuar contra la Ley, contra el Templo de Jerusalén y, particularmente, contra la fe en el Dios único, porque se proclamaba Hijo de Dios. Por ello lo entregaron a Pilato para que lo condenara a muerte.
 
114. ¿Cómo se comportó Jesús con la Ley de Israel?
Jesús no abolió la Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí, sino que la perfeccionó, dándole su interpretación definitiva. Él es el Legislador divino que ejecuta íntegramente esta Ley. Aún más, es el siervo fiel que, con su muerte expiatoria, ofrece el único sacrificio capaz de redimir todas «las transgresiones cometidas por los hombres contra la Primera Alianza» ( Hb 9,15).
 
115. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia el Templo de Jerusalén?
Jesús fue acusado de hostilidad hacia al Templo. Sin embargo, lo veneró como "la casa de su Padre” (.Jn 2,16), y allí impartió gran parte de sus enseñanzas. Pero también predijo la destrucción del Templo, en relación con su propia muerte, y se presentó a sí mismo como la morada definitiva de Dios en medio de los hombres.
 
116. ¿Contradijo Jesús la fe de Israel en el Dios Único y Salvador?
Jesús nunca contradijo la fe en un Dios único, ni siquiera cuando cumplía la obra divina por excelencia, que realizaba las promesas mesiánicas y lo revelaba como igual a Dios: el perdón de los pecados. La exigencia de Jesús de creer en El y convertirse permite entender la trágica incomprensión del Sanedrín, que juzgó que Jesús merecía la muerte como blasfemo.
 
117. ¿Quién es responsable de la muerte de Jesús?
La pasión y muerte de Jesús no pueden ser imputadas indistintamente al conjunto de los judíos que vivían entonces, ni a los restantes judíos venidos después. Todo pecador, o sea, todo hombre, es realmente causa e instrumento de los sufrimientos del Redentor; y aún más gravemente son culpables aquellos que más frecuentemente caen en pecado y se deleitan en los vicios, sobre todo si son cristianos.
 
118. ¿Por qué la muerte de Cristo forma parte del designio de Dios?
Al fin de reconciliar consigo a todos los hombres, destinados a la muerte a causa del pecado, Dios tomó la amorosa iniciativa de enviar a su Hijo para que se entregara a la muerte por los pecadores. Anunciada ya en el Antiguo Testamento, particularmente como sacrificio del Siervo doliente, la muerte de Jesús tuvo lugar según las Escrituras.
 
119. ¿De qué modo Cristo se ofreció a si mismo al Padre?
Toda la vida de Cristo es una oblación libre al Padre para dar cumplimiento a su designio de salvación. Ël da "su vida como rescate por muchos” (Mc 10,45), y así reconcilia a toda la humanidad con Dios. Su sufrimiento y su muerte manifiestan cómo su humanidad fue el instrumento libre y perfecto del Amor divino, que quiere la salvación de todos los hombres.
 
120. ¿Cómo se manifiesta en la Última Cena la oblación de Jesús?
En la Última Cena con los Apóstoles, la víspera de su Pasión, Jesús anticipa, es decir, significa y realiza anticipadamente la oblación libre de si mismo: <(Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros», «esta es mi sangre que será derramada...» (Lc 22, 19-20). De este modo, Jesús instituye, al mismo tiempo, la Eucaristía como «memorial (1 Cor 1125) de su sacrificio, y a sus Apóstoles como sacerdotes de la Nueva Alianza. .
 
121. ¿Qué sucede en la agonía del huerto de Getsemaní?
En el huerto de Getsemaní, a pesar del horror que suponía la muerte para la humanidad absolutamente santa de Aquél que es «el autor de la Vida,, (Hch 3,15), la voluntad humana del Hijo de Dios se adhiere a la voluntad del Padre; para salvamos acepta soportar nuestros pecados en su Cuerpo, «haciéndose obediente hasta la muerte» (FIp 2,8).
 
122. ¿Cuáles son los efectos del sacrificio de Cristo en la Cruz?
Jesús ofreció libremente su vida en sacrificio expiatorio, es decir, ha reparado nuestras culpas con la plena obediencia de su amor hasta la muerte. Este amor hasta el extremo (cf. Jn 13,1) del Hijo de Dios reconcilia a la humanidad entera con el Padre. El sacrificio pascual de Cristo rescata, por lo tanto, a los hombres de modo único, perfecto y definitivo, y los abre a la comunión con Dios.
 
123. ¿Por qué llama Jesús a sus discípulos a cargar con la propia cruz?
Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz y seguirlo (cf. Mt 16,24), Jesús quiere asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son son primeros beneficiarios.
 
124. ¿En qué condiciones se encontraba el cuerpo de Cristo mientras estaba en el sepulcro?
Cristo sufrió una verdadera muerte, y verdaderamente fue sepultado Pero la virtud divina preservó su cuerpo de la corrupción.
 
«JESUCRISTO DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS, AL TERCER DíA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS»
 
125. ¿Qué eran «los infiernos» a los que Jesús descendió?
Los «inflemos» —distintos del «infierno» de la condenación— constituían el estado de todos aquellos, justos e injustos, que habían muerto antes de Cristo. Con el alma unida a su Persona divina, Jesús tomó en los infiernos a los justos que aguardaban a su Redentor para poder acceder finalmente a la visión de Dios. Después de haber vencido, mediante su propia muerte, a la muerte y al diablo «que tenía el poder de la muerte» (Hb 2,14), Jesús liberó a los justos, que esperaban al Redentor, y les abrió las puertas del Cielo.
 
126. ¿Qué lugar ocupa la Resurrección de Cristo en nuestra fe?
La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, y representa, con la Cruz, una parte esencial del Misterio pascual.
 
127. ¿Qué «signos» atestiguan la Resurrección de Cristo?
Además del signo esencial, que es el sepulcro vacío, la resurrección de Jesús es atestiguada por las mujeres, las primeras que encontraron a Jesús resucitado y lo anunciaron a los Apóstoles. Jesús después «se aparece a Cefas (Pedro) y luego a los Doce, más tarde se apareció a más de quinientos hermanos a la vez» (1 Cor 15, 5-6), y aún a otros. Los Apóstoles no pudieron inventar la resurrección, puesto que les parecía imposible: en efecto, Jesús les echó en cara su incredulidad.
 
128. ¿Por qué la Resurrección es también un acontecimiento trascendente?
La Resurrección de Cristo es un acontecimiento trascendente porque, además de ser un evento histórico, verificado y atestiguado mediante signos y testimonios, transciende y sobrepasa la historia como misterio de la fe, en cuanto implica la entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios. Por este motivo, Cristo resucitado no se manifestó al mundo, sino a sus discípulos haciendo de ellos sus testigos ante el pueblo.
 
129. ¿cuál ese el estado del cuerpo resucitado de Jesús?
La Resurrección de Cristo no es un retorno a la vida terrena. Su cuerpo resucitado es el mismo que fue crucificado, y lleva las huellas de su pasión, pero ahora participa ya de la vida divina, con las propiedades de un cuerpo glorioso. Por esta razón Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer a sus discípulos donde quiere y bajo diversas apariencias.
 
130. ¿De qué modo la Resurrección es obra de la Santísima Trinidad?
La Resurrección de Cristo es una obra trascendente de Dios. Las tres Personas divinas actúan conjuntamente, según lo que es propio de cada una: el Padre manifiesta su poder, el Hijo "recobra la vida, porque la ha dado libremente” (f 10,17), reuniendo su alma y su cuerpo, que el Espíritu Santo vivifica y glorifica.
 
131. ¿Cuál es el sentido y el alcance salvífico de la Resurrección?
La Resurrección de Cristo es la culminación de la Encarnación. Es una prueba de la divinidad de Cristo, confirma cuanto hizo y enseñó y realiza todas las promesas divinas en nuestro favor. Además, el Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, es el principio de nuestra justificación y de nuestra resurrección: ya desde ahora nos procura la gracia de la adopción filial, que es real participación de su vida de Hijo unigénito; más tarde, al final de los tiempos, Él resucitará nuestro cuerpo.
 
«JESUCRISTO SUBIÓ A LOS CIELOS, Y ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODOPODEROSO»
 
132. ¿Qué representa la Ascensión?
Cuarenta días después de haberse mostrado a los Apóstoles bajo los rasgos de una humanidad ordinaria, que velaban su gloria de Resucitado, Cristo subió a los cielos y se sentó a la derecha del Padre. Desde entonces el Señor reina con su humanidad en la gloria eterna de Hijo de Dios, intercede incesantemente ante el Padre a favor nuestro, nos envía Espíritu y nos da la esperanza de llegar un día junto a El, al lugar que nos tiene preparado.
 
DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS
 
133. ¿Cómo reina ahora el Señor Jesús?
Como Señor del cosmos y de la historia, Cabeza de su Iglesia, Cristo glorificado permanece misteriosamente en la tierra, donde su Reino está ya presente, como germen y comienzo, en la Iglesia. Un día volverá en gloria, pero no sabemos el momento. Por esto, vivimos vigilantes, pidiendo: "¡Ven Señor Jesús!”(Ap 22,20).
 
134. ¿Cómo se realizará la venida del Señor en la gloria?
Después del último estremecimiento cósmico de este mundo que pasa, la venida gloriosa de Cristo acontecerá con el triunfo definitivo de Dios en la Parusía y con el Juicio fina!. Así se consumará el Reino de Dios.
 
135. ¿Cómo juzgará Cristo a los vivos ya los muertos?
Cristo juzgará a los vivos ya los muertos con el poder que ha obtenido como Redentor del mundo, venido para salvar a los hombres. Los secretos de los corazones serán desvelados, así como la conducta de cada uno con Dios y el prójimo. Todo hombre será colmado de vida o condenado para la eternidad, según sus obras. Así se realizará «la plenitud de Cristo» (Ef 4,13), en la que «Dios será todo en todos» (1 Cor 15,28).
 
CAPITULO TERCERO CREO EN EL ESPÍRITU SANTO
 
136. ¿Qué quiere decir la Iglesia cuando confiesa: «Creo en el Espíritu Santo>)?
Creer en el Espíritu Santo es profesar la fe en la tercera Persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo y «que con el Padre Y el Hijo recibe una misma adoración y gloria». El Espíritu Santo «ha sido enviado a nuestros corazones» (Ga 4,6), a fin de que recibamos la nueva vida de hijos de Dios.
 
137. ¿Por qué la misión del Hijo y la del Espíritu son inseparables?
La misión del Hijo y la del Espíritu son inseparables porque en la Trinidad indivisible, el Hijo y el Espíritu son distintos, pero inseparables. En efecto, desde el principio hasta el fin de los tiempos, cuando Dios envía a su Hijo, envía también su Espíritu, que nos une a Cristo en la fe, a fin de que podamos como hijos adoptivos, llamar a Dios «Padre» (Rm 8,15). El Espíritu es invisible, pero lo conocemos por medio de su acción, cuando nos revela el Verbo y cuando obra en la Iglesia.
 
138. ¿Cuáles son los apelativos del Espíritu Santo?
«Espíritu Santo» es el nombre propio de la tercera Persona de la Santísima Trinidad Jesús lo llama también Espíritu Paráclito (Consolador, Abogado) y Espíritu de Verdad. El Nuevo Testamento lo llama Espíritu de Cristo, del Señor, de Dios, Espíritu de la gloria y de la promesa.
 
139. ¿Con qué símbolos se representa al Espíritu Santo?
Son numerosos los símbolos con los que se representa al Espíritu Santo: el agua viva, que brota del corazón traspasado de Cristo y sacia la sed de los bautizados; la unción con el óleo, que es signo sacramental de la Confirmación; el fuego, que transforma cuanto toca; la nube oscura y luminosa, en la que se revela la gloria divina; la imposición de manos, por la cual senos da el Espíritu; y la paloma, que baja sobre Cristo en su bautismo y permanece en El.
 
140. ¿Qué significa que el Espíritu «habló por los profetas»?
Con el término «profetas» se entiende a cuantos fueron inspirados por el Espíritu Santo para hablar en nombre de Dios. La obra reveladora del Espíritu en las profecías del Antiguo Testamento halla su cumplimiento en la revelación plena del Misterio de Cristo en el Nuevo Testamento.
 
141. ¿Cuál es la obra del Espíritu Santo en Juan el Bautista?
El Espíritu colma con sus dones a Juan el Bautista, el último profeta del Antiguo Testamento quien, bajo la acción del Espíritu, es enviado para que «prepare al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1 17) y anunciar la venida de Cristo, Hijo de Dios: aquel sobre el que ha visto descender y permanecer el Espíritu, «aquel que bautiza en el Espíritu» (Jn 1,33).
 
142. ¿Cuál es la obra del Espíritu Santo en María?
El Espíritu Santo culmina en María las expectativas y la preparación del Antiguo Testamento para la venida de Cristo. De manera única la llena de gracia y hace fecunda para dar a luz al Hijo de Dios encarnado. Hace de Ella la Madre del «Cristo total», es decir, de Jesús Cabeza y de la iglesia su Cuerpo, María está presente entre los Doce el día de Pentecostés, cuando el Espíritu inaugura los «últimos tiempos» con la manifestación de la Iglesia.
 
143. ¿Qué relación existe entre el Espíritu y Jesucristo, en su misión en la tierra?
Desde el primer instante de la Encamación, el Hijo de Dios, por la unción del Espíritu Santo, es consagrado Mesías en su humanidad. Jesucristo revela al Espíritu con su enseñanza, cumpliendo la promesa hecha a los Padres, y lo comunica a la Iglesia naciente, exhalando su aliento sobre los Apóstoles después de su Resurrección.
 
144. ¿Qué sucedió el día de Pentecostés?
En Pentecostés, cincuenta días después de su Resurrección, Jesucristo glorificado infunde su Espíritu en abundancia y lo manifiesta como Persona divina, de modo que la Trinidad Santa queda plenamente revelada. La misión de Cristo y del Espíritu se convierte en la misión de la Iglesia, en viada para anunciar y difundir el misterio de la comunión trinitaria.
 
«Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido el Espíritu celestial hemos encontrado la verdadera fe: adoramos la Trinidad indivisible porque Ella nos ha salvado» (Liturgia bizantina. Tropario de las vísperas de Pentecostés).
 
145. ¿Qué hace el Espíritu Santo en la Iglesia?
El Espíritu Santo edifica, anima y santifica a la Iglesia; como Espíritu de Amor, devuelve a los bautizados la semejanza divina, perdida a causa del pecado, y los hace vivir en Cristo la vida misma de la Trinidad Santa. Los envía a dar testimonio de la Verdad de Cristo y los organiza en sus respectivas funciones, para que todos den «el fruto del Espíritu» (Ga 5,22).
 
146. ¿Cómo actúan Cristo y su Espíritu en el corazón de los bautizados?
Por medio de los sacramentos Cristo comunica su Espíritu a los miembros de su Cuerpo, y la gracia de Dios, que da frutos de vida nueva, según el Espíritu. El Espíritu Santo, finalmente, es el Maestro de la oración.
 
 «CREO EN LA SANTA IGLESIA CATÓLICA» La Iglesia en el designio de Dios
 
147. ¿Qué designamos con la palabra "Iglesia”? Con el término "Iglesia” se designa al pueblo que Dios convoca Y reúne desde todos los confines de la tierra, para constituir la asamblea de todos aquellos que, por la fe y el Bautismo, han sido hechos hijos de Dios, miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo.
 
148 ¿Hay otros nombres e imágenes con los que la Biblia designe a la Iglesia? En la sagrada Escritura encontramos muchas imágenes que ponen de relieve a complementarios del misterio de la Iglesia. El Antiguo Testamento prefiere imágenes ligadas al Pueblo de Dios; el Nuevo Testamemo aquellas vinculadas a Cristo como Cabeza de este pueblo, que es su Cuerpo, y las imágenes sacadas de la vida pastoril (redil, grey, ovejas), agrícola (campo, olivo, Viña), de la construcción (morada, piedra, templo) familiar (esposa, madre, familia).
 
149. ¿Cuál es el origen y la consumación de la Iglesia?
La Iglesia tiene su origen y realización en el designio eterno de Dios. Fue preparada en la Antigua Alianza con la elección de Israel, signo de la reunión futura de todas las naciones. Fundada por las palabras y las acciones de Jesucristo, fue realizada, sobretodo, mediante su muerte redentora y su resurrección. Más tarde, se manifestó como misterio de salvación mediante la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Al final de los tiempos, alcanzará su consumación como asamblea celestial de todos los redimidos.
 
150. ¿Cuál es la misión de la Iglesia? La misión de la Iglesia es la de anunciar e instaurar entre todos los pueblos el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo. La Iglesia es el germen e inicio sobre la tierra de este Reino de salvación.
 
151. ¿En qué sentido la Iglesia es Misterio? La Iglesia es Misterio en cuanto que en su realidad visible se hace presente y operante una realidad espiritual y divina, que se percibe solamente con los ojos de la fe.
 
152. ¿Qué significa que la Iglesia es sacramento universal de salvación?
La Iglesia es sacramento universal de salvación en cuanto es signo e instrumento de la reconciliación y la comunión de toda la humanidad con Dios, así como de la unidad de todo el género humano. La Iglesia: Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo
 
153. ¿Por qué la Iglesia es el Pueblo de Dios?
La Iglesia es el Pueblo de Dios porque Él quiso santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sino constituyéndolos en un solo pueblo, reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 
154. ¿Cuáles son las características del Pueblo de Dios?
Este pueblo, del que se llega a ser miembro mediante la fe en Cristo y el Bautismo, tiene por origen a Dios Padre, por cabeza a Jesucristo por condición la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, por ley el mandamiento nuevo del amor, por misión la de ser sal de la tierra y luz del mundo, por destino el Reino de Dios, ya iniciado en la Tierra.
 
155. ¿En qué sentido el Pueblo de Dios participa de las tres funciones de Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey?
El Pueblo de Dios participa del oficio sacerdotal de Cristo en cuanto los bautizados son consagrados por el Espíritu Santo para ofrecer sacrificios espirituales; participa de su oficio profético cuando, con el sentido sobrenatural de la fe, se adhiere indefectiblemente a ella, la profundiza y la testimonia; participa de su función regia con el servicio, imitando a Jesucristo, quien siendo rey del universo, se hizo siervo de todos, sobre todo de los pobres y los que sufren.
 
156. ¿De qué modo la Iglesia es cuerpo de Cristo?
La Iglesia es cuerpo de Cristo porque, por medio del Espíritu, Cristo muerto y resucitado une consigo íntimamente a sus fieles. De este modo los creyentes en Cristo, en cuanto íntimamente unidos a El, sobre todo en la Eucaristía, se unen entre sí en la caridad, formando un solo cuerpo, la Iglesia. Dicha unidad se realiza en la diversidad de miembros y funciones.
 
157. ¿Quién es la cabeza de este Cuerpo?
Cristo «es la Cabeza del Cuerpo, que es la Iglesia» (Col 1,18). La Iglesia vive de El, en El y por Él. Cristo y la Iglesia forman el «Cristo total»(San Agustín); «la Cabeza y los miembros, como si fueran una sola persona mística» (Santo Tomás de Aquino).
 
158. ¿Por qué llamamos a la Iglesia esposa de Cristo?
Llamamos a la Iglesia esposa de Cristo porque el mismo Señor se definió a sí mismo como «el esposo> (Mc 2,19), que ama a la Iglesia uniéndola así con una Alianza eterna. Cristo se ha entregado por ella para purificarla con su sangre, «santificarla» (Ef 5,26) y hacerla Madre fecunda de todos los hijos de Dios. Mientras el término «cuerpo» manifiesta la unidad de «cabeza» con los miembros, el término «esposa» acentúa la distinción de ambos en la relación personal.
 
159. ¿Por qué la Iglesia es llamada templo del Espíritu Santo?
La lglesia es llamada templo del Espíritu Santo porque el Espíritu vive en el cuerpo que es la Iglesia en su Cabeza y en sus miembros; El además edifica la Iglesia en la caridad con la Palabra de Dios, los sacramentos, las virtudes y los carismas ”Lo que nuestro espíritu, es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia” (San Agustín).
 
160. ¿Qué son los carismas?
Los carismas son dones especiales del Espíritu Santo concedidos a cada uno para el bien de los hombres, para las necesidades del mundo y, en particular, para la edificación de la Iglesia, a cuyo Magisterio compete el discernimiento sobre ellos.
 
161. ¿Por qué la Iglesia es una?
La Iglesia es una porque tiene como origen y modelo la unidad de un solo Dios en la Trinidad de las Personas; como fundador y cabeza a Jesucristo, que restablece la unidad de todos los pueblos en un solo cuerpo; corno alma al Espíritu Santo que une a todos los fieles en la comunión en Cristo. La Iglesia tiene una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una común esperanza y la misma caridad. .
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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