Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
Padre Pío de Pietrelcina.

"Dulce es la mano de la Iglesia también cuando golpea, porque es la mano de una madre”: Padre Pío.

Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión. Él ya fue conocido en el mundo como el "Fraile” estigmatizado. El Padre Pío, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas.
Sin duda alguna lo que ha hecho famoso al Padre Pío es el fenómeno de los estigmas: heridas en sus manos y pies que los católicos creen que son las cinco llagas de Cristo crucificado que llevó en su cuerpo visiblemente durante 50 años.

Según sus creyentes, padeció de los estigmas durante varios años, y sus fieles afirmaban que su sangre tenía al parecer un perfume a flores, aroma asociado a la santidad. La noticia de que el Padre Pío tenía los estigmas se extendió rápidamente. Muy pronto miles de personas acudían a San Giovanni Rotondo para verle, besarle sus manos, confesarse con él y asistir a sus misas.

El 9 de enero de 1940, el Padre Pío reunió a tres de sus grandes amigos espirituales y les propuso un proyecto al cual él mismo se refirió como su obra más grandes aquí en la tierra: la fundación de un hospital que habría de llamarse Casa Alivio del sufrimiento. El 5 de mayo de 1956 se inauguró el hospital el cual tenía la finalidad de curar al enfermo tanto espiritual como físicamente: la fe y la ciencia, la mística y la medicina, todos de acuerdo para auxiliar la persona entera del enfermo: cuerpo y alma.

El 20 de septiembre de 1968 el Padre Pío cumplió 50 años de haber recibido por primera vez los estigmas de Jesús, celebrando una misa multitudinaria. Alrededor del altar hubo 50 grandes macetas con rosas rojas para sus 50 años de sangre.
Milagros.

Se le atribuyen algunos hechos sobrenaturales, como estigmas, curaciones, bilocaciones y lectura de conciencias a los que iban a confesarse con él.
Durante la segunda guerra mundial, en Italia, el pan se racionó. En el convento del Padre Pío había siempre muchos invitados más los pobres que siempre iban allí pidiendo comida. Un día los frailes se encontraron con que apenas tenían aproximadamente dos libras de pan. Todos los hermanos oraron antes de sentarse a comer. El Padre Pío entró en la Iglesia, y rato después regresó con muchísimo pan en sus manos. El Superior le preguntó al Padre Pío: "¿Dónde ha encontrado usted pan?” El Padre Pío contestó: "me los dió un peregrino en la puerta”. Nadie habló, pero todos pensaron que sólo el Padre Pío podía encontrar a ese peregrino.

Una hija espiritual del Padre Pío estaba leyendo una carta del mismo en el borde del camino. El viento se llevó la carta, hasta el declive de un prado. La carta ya estaba lejos, cuando de pronto se detuvo, debajo de una piedra. De esta manera la mujer pudo recuperar su carta. El día después, de que ella encontró al Padre Pío, éste le dijo: "Usted tiene que prestar más atención al viento la próxima vez. Si yo no hubiera puesto mi pie en la carta, ésta se hubiera perdido”.
En el jardín del convento habían varios tipos de árboles: los cipreses, algunos de fruta y algún pino. Sobre todo por las tardes de verano, el Padre Pío disfrutaba del clima, en la sombra, junto con sus amigos, y algún invitado. Una vez cuando el Padre Pío estaba hablando con algunas personas, repentinamente muchísimos pájaros comenzaron a cantar y a hacer ruido a la sombra de los árboles. Los pájaros habían compuesto una sinfonía allí; Mirlos, gorriones, y otras especies. El Padre Pío se molestó por la sinfonía, y mirando a los pájaros les dijo: "silencio”. En ese mismo instante, los pájaros, los grillos y las cigarras se quedaron callados.
OMNIA.
Edición No. 44

 

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