Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     



27de noviembre 2009
Pueblo católico espera el comienzo de una nueva era
ante la llegada del arzobispo Constancio Miranda Weckmann
La llegada del arzobispo Constancio Miranda Weckmann representa para el pueblo católico de Chihuahua una gran esperanza de que comience con él una nueva época en la diócesis, manifestó el sacerdote diocesano Dizán Vázquez Loya en una entrevista que fue publicada en El Heraldo de Chihuahua el 25 de noviembre.
Con la llegada del nuevo arzobispo se cierra una etapa difícil de la Iglesia de Chihuahua. "Si quisiéramos expresar con una sola palabra lo que significó para la diócesis el período de don José Fernández Arteaga, yo usaría la palabra SUFRIMIENTO”, dijo el sacerdote. Explicó que es consciente de que la opinión que vierte respecto del tema no corresponde al lenguaje políticamente correcto que ha prevalecido en las despedidas que se le hicieron en estos días, como es costumbre en gente generosa, pero considera que también es justo decir la verdad, como la entienden muchos chihuahuenses. Monseñor Miranda Weckman tiene, de entrada, dos ventajas, añade DizánVázquez. La primera es que llega después de un largo período invernal para la diócesis, viene a satisfacer el deseo de un cambio, lo cual juega a su favor, porque el cambio se espera favorable. "En estos primeros días, sobre todo en la toma de posesión, las expectativas se han visto confirmadas por la actitud de nuevo obispo, actitud franca, abierta, dialogante; su mismo semblante es diferente, su sonrisa”.
Para el padre Dizán, su llegada marca un giro de 180 grados. Y si se toma en cuenta el discurso inaugural después de la misa -el cual describe como un discurso programático-, esa sensación positiva se confirma. En el discurso, monseñor Miranda trazó de manera breve las grandes líneas de su pensamiento y de su visión de iglesia, enfatiza el padre Dizán. "Discurso que haríamos bien, sobre todo los sacerdotes y en especial junto con él, en analizarlo más a fondo”.
Respecto de la definición de sufrimiento del período del arzobispo Fernández Arteaga, explicó que no se trata de un sufrimiento físico sino moral, muy difundido en la mayoría de la población católica. Tanta gente que se sintió continuamente lastimada, perpleja, insatisfecha. Tanta gente escandalizada al ver la venerable figura episcopal caer en un desprestigio tan grande. "Don José se va cargando sobre sus hombros ese insoportable peso del sufrimiento que causó a los católicos chihuahuenses durante 20 largos años. Aunque esa carga, en sí misma insoportable, se verá minimizada o aligerada por la falta de conciencia que tiene de haberla causado. Él mantuvo hasta el final la convicción casi mesiánica de que venía a liberar a la Iglesia de Chihuahua del caos en que se encontraba, de que venía a poner orden, y se fue con la convicción de haberlo logrado. Pero podemos decir que don José gobernó la diócesis con una sola palabra de dos letras: NO” Explica el padre Dizán que esa respuesta era habitual en él a cuanto proyecto se le presentaba. Así inhibió innumerables iniciativas pastorales, tanto de laicos como de sacerdotes. De esa manera, convirtió a la iglesia de Chihuahua "en una especie de erial, de desierto, en el que el tiempo se detuvo, en que una auténtica evangelización de aliento, de empuje, se paralizó, en que la atención a los grandes problemas pastorales se evadieron”.
 

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