Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
Siempre es Viernes Santo
(Tomado de cem.org.mx)

Experiencia Pastoral
UNA REALIDAD
 
     Estar en la Sierra como pastor no es fácil. Dejarse convertir por Dios en esta realidad es una gracia. Otras culturas, otros sueños, otras formas pastorales…; pero sobre todo una realidad muy real: la realidad de los pobres. Dios habla de muchas formas: por la conciencia, por la historia, por la naturaleza, por las mociones, por el Magisterio…; pero hay una manera muy evidente para quien no quiere encubrir esa evidencia porque aterra: la evidencia de Dios en los pobres.
     Fue apenas el Viernes Santo pasado. Arreglé mis cosas, encendí la camioneta, y me fui a una comunidad a pocas horas. Ahí, en Basíhuare, me encontré con los rarámuris que ya se preparaban para empezar el Vía Crucis. Fue impresionante ver a hombres en zapeta, y a las mujeres estrenando sus largos vestidos. Ahí estaban los que nada tienen, pero nada les falta. Rostros serios y serenos; misteriosos pero sin rencor. Rostros que reflejan el dolor y la esperanza; que llevan en su cuerpo las cicatrices del Crucificado. Rostros que no saben de teologías ni de otras ciencias, pero que expresan más sabiduría que la que tienen muchos sabios: la sabiduría de la Cruz.
     "Subir al Calvario. Se dice fácil, mas no es sencillo. Lleva al Cielo, pero empieza en la tierra. Descalzarte y subir, en pasos piadosos y serenos. Descalzarte y seguir, a un pueblo pobre que cree en el Nazareno. Me descalcé e intenté caminar con mi pueblo; con tu pueblo, Señor. Me descalcé y sentí el beso tierno de la tierra; la caricia punzante de un seguro suelo. Caminé y me uní a los pies de grandes y pequeños. Todos con fe, parados sobre piedras y abrojos ¡Contentos! ¡Siempre sonriendo!”.
 
EL RITO
    
     Para el indígena no hay ritos vacíos. Expresan, a su manera, toda su historia de dolor y de gozo, de quebranto y de esperanza. El turista nada entiende. Hay que ir con el corazón abierto y entrar a esos corazones de exclusión y de fe.
     Después del saludo me invitaron a correr; sí, a correr. Imagínense al obispo dando vueltas y vueltas, con sotana y solideo, durante casi una hora. Es la forma de expresar todo el drama de Cristo y el drama del pueblo azotado y herido.
     Al fin, el viacrucis: en medio de la tierra, ya estaban listas las estaciones con pinturas pequeñas y muy antiguas. Entre padres nuestros y aves marías iban rezando lo que les enseñaron los misioneros. El siriame y el obispo dábamos nawézari para alentar a Cristo a que no cediera.
 
ENSEÑANZA
 
     A los pobres no se les puede idealizar, utilizar e ideologizar. Sólo hay un acercamiento: con el corazón. Nunca seré como ellos, pues están a mucha distancia. Pero ¡Cómo contagian libertad!
     Ellos, los que sufren, son mis señores, porque Jesús los convierte en criterio del juicio universal: "Cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños, a mí me lo hicisteis…” (Mt 25, 40).
     Sin los pobres no hay seguimiento de Cristo ni teología posible. En un mundo de violencia, sólo se puede construir la paz y la justicia sintiendo el sufrimiento de los pobres. Lo demás es demagogia. Aunque la experiencia ya pasó, el dolor de Cristo en sus pobres sigue. Por eso SIEMPRE ES VIERNES SANTO.
 
+ Rafael Sandoval Sandoval M.N.M. Obispo de Tarahumara
 

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