Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
EL CONFLICTO Y LA COMUNIÓN EN LA IGLESIA
Comentario a Hechos 15,1-29, primera lectura del 6º domingo de pascua, 9 de mayo del 2010
Carlos Pérez Barrera, Pbro.
 
     En la primera lectura de hoy, tomada del libro de los Hechos, san Lucas nos habla de dos situaciones hasta cierto punto contrastantes que vivió la Iglesia primitiva: el conflicto y la comunión.
     Primero nos dice san Lucas en los versículos 1 y 2: "Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: Si no se circuncidan conforme a la costumbre mosaica, no pueden salvarse. Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos”. Esto sucedió en Antioquía de Siria, al norte de Galilea. Esta Iglesia de Antioquía que tenía muchos miembros provenientes de la gentilidad decidieron enviar a Pablo y a Bernabé para que se reunieran con los apóstoles y los presbíteros en Jerusalén. ¿Qué sucedió en esa reunión? Se pusieron a discutir fuerte y largamente (vea usted Hechos 15,7).
     El conflicto y la discusión han acompañado a la Iglesia desde su nacimiento. Es que incluso nuestro Señor así formó a sus discípulos, lo podemos ver en los cuatro evangelios. Ni Jesucristo ni ellos fueron personas calladitas que nada decían entre sí, ni tampoco en sus enfrentamientos con los escribas y fariseos, sumos sacerdotes y ancianos.
     Los cristianos, y la Iglesia en su conjunto, somos gente de convicciones bien fundadas, no somos camarones que nos dejamos llevar por la corriente. Debemos estar siempre dispuestos y firmes para defender lo que creemos que es fundamental en nuestra fe: la centralidad de la Persona de Jesucristo, la gratuidad de la Salvación de Dios, las enseñanzas de Jesucristo, la evangelización de los pobres, la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo, la ministerialidad de cada uno de los cristianos, la transparencia de la vida cristiana, la libertad de los hijos de Dios, etc., tantas cuestiones que son irrenunciables.
     El desenlace del conflicto, en todos los conflictos que nos platica el libro de los Hechos, al interior y al exterior de la comunidad, es siempre la comunión y la misión. La Iglesia apostólica, presbíteros y apóstoles, tuvieron la capacidad de escucharse unos a otros, de escuchar al Espíritu de Dios que había hablado por medio de los acontecimientos, no se dejaron llevar por el autoritarismo, y así tomaron la resolución de no imponerle a los paganos las cargas de la ley de Moisés. Con esto, las iglesias provenientes de la gentilidad y la iglesia proveniente del judaísmo fortalecieron la comunión.
     Ésta es la Iglesia que fundó Jesucristo; ésta es la Iglesia que conduce el Espíritu Santo, el que hace la verdadera comunión; ésta es la Iglesia en la que creemos y a la que amamos, la que se desenvuelve en libertad, la que es capaz de confrontarse, la que es capaz de abrirse y poner el corazón en lo que es fundamental.
 

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