Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
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EL PAPA HA ESCUCHADO A UNA IGLESIA
Miércoles 23 de marzo del 2011
Carlos Pérez Barrera, Pbro.
 
     Quizá a muy pocos de nosotros interese una nota proveniente de una diócesis pequeña, de un lejano y pequeño país, el Ecuador. A mí en lo personal, por el empeño de una nueva Iglesia, me preocupan mucho las notas de cualquier punto del mundo donde se vive o se pretende vivir la eclesialidad de rostro nuevo. La pequeña diócesis de Sucumbíos, al noreste de Ecuador había venido caminando firmemente en la evangelización popular con la presencia de unos misioneros carmelitas, quienes tenían a su cargo pastoral la prelatura de San Miguel. Hace unos meses, con ocasión de la renuncia por edad de su prelado, sin consultar en lo más mínimo a los más implicados, que son los feligreses de esa prelatura, el Vaticano relevó de su encargo a la orden carmelita y en su lugar nombró a una agrupación religiosa llamada "Los Heraldos del Evangelio”, quienes por cierto utilizan un hábito de tipo medieval, del tiempo de las cruzadas. Pues ante la inconformidad y las protestas de la gente, ahora Roma ha hecho un nuevo nombramiento, un delegado pontificio. No sabemos si esto es para calmar solamente los ánimos o para contrarrestar la inconformidad, pero lo que nos parece positivo es que por lo menos la curia romana le haya puesto oídos a esa iglesia. A nosotros, la iglesia de Chihuahua, siempre se nos trató con oídos sordos. Y siempre nos preguntamos con suma preocupación: ¿A cuántas diócesis se les tratará sin la más mínima consideración allá en Roma con sus nombramientos?
     Les trascribo, si les interesa, una colaboración de Xabier Pikaza, español, que tiene amigos en esa lejana prelatura.
 
ES PÚBLICO: HAY DELEGADO PONTIFICIO EN SUCUMBÍOS
Xavier Pikaza 
 
     El domingo a la tarde, según noticias que había recibido de Ecuador, anuncié que el Papa había nombrado un Delegado Apostólico para Sucumbíos. Puse como título: El Papa da marcha atrás en Sucumbíos (Ecuador) y nombra a un Delegado Pontificio.
     Esa noticia ha sido muy comentada (y en parte cambiada) por los medios y en especial por los comentarios del blog. Antes de confirmar la noticia, con una nota publicada hoy por EL UNIVERSO (un periódico de Ecuador), quiero hacer algunas puntualizaciones:
 
a) Eran muchos, entre ellos algunos comentaristas, los que, por diversos conductos, sabían la noticia desde el domingo, aunque no se atrevieran a publicarla. No sé por qué no la hizo pública oficialmente la Nunciatura o la Conferencia Episcopal de Ecuador.
 
b) La noticia tal como la publicó Religión Digital no era exacta. RD la titulaba (creo): Los Heraldos se van de Sucumbíos… Yo no había dicho en ningún momento esto, ni había insinuado que la Santa Sede nombraba un Administrador Apostólico… sino sólo un Delegado Pontificio, para estudiar la situación y sacar las consecuencias pertinentes.
 
c) La Prelatura de Sucumbíos había sido ya objeto de una "Visita Pontificia” en tiempos del P. Gonzalo López. Eso significa que estaba en el "punto de mira” del Vaticano, que no veía clara su forma de proceder.
 
d) El Vaticano pudo pensar que con el nombramiento del P. Rafael Ibarguren y los Heraldos iban a calmarse las cosas, volviendo al buen camino (según sus deseos, sin contar con la opinión y los deseos de la gente de Sucumbíos). Pero ha sido todo lo contrario. A los cuatro meses y medio del "cambio” la situación en Sucumbíos no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado muchísimo. Estamos en una situación de "guerra civil” eclesial, de enfrentamiento de grupos.
 
e) No quiero ni puedo afirmar quién tiene la culpa, aunque estoy convencido de que la actuación de los responsables "superiores” no ha sido transparente, pues han querido imponer en Sucumbíos un tipo de Iglesia que no va en la línea de lo que quiere la mayor parte del pueblo (¡pobres indios y marginales, con ellos puede hacerse lo que se quiere!).
 
f) Desde el punto de vista del evangelio, lo mejor sería el diálogo amoroso y eficaz y verdadero entre todos: entre los Heraldos y los responsables anteriores de la pastoral en la Prelatura. Pero se ha visto que es muy difícil. Parece que los ánimos están tensos por un lado y que, por otro, no se quiere ceder.
 
g) Dije en mi nota del domingo que el Papa "da marcha atrás…”. El Papa es aquí el Vaticano y la Nunciatura de Quito. "Da marcha atrás” significa que su propuesta (enviar a los Heraldos) no ha sido bien recibida. Se sabe por la historia de la Iglesia (y en especial de los concilios) que la Receptio es un elemento esencial de la vida de la Iglesia. Es evidente que aquí no ha habido Receptio.
 
h) El Papa no ha "echado” al P. Rafael ni a los Heraldos, pero ha mandado un Delegado Pontificio, para que estudie la situación y decida. Sobre las atribuciones y funciones del DP véase anejo 2 de este post.
 
i) Personalmente, por mis amigos de Ecuador y por el bien de la Iglesia, quiero que el tema de Sucumbíos se resuelve con métodos evangélicos de diálogo, y no por imposición de ninguna parte, y menos del Vaticano, que no tiene la función de imponerse, sino de "representar la caridad” entre las iglesias (Ignacio a los Romanos). Pero ese diálogo tiene que hacerse con verdad y sinceridad, entre todos.
 
j) Dije en mi post anterior que estamos asistiendo a un tipo de "revuelta desde la base” (y comparé el caso con lo que sucede en el Magreb, en otra línea). Es evidente que el Vaticano está perdiendo un tipo de "sabiduría política”, que siempre le ha caracterizado. Quizá sin darse cuenta (y con la mejor voluntad),está perdiendo la capacidad de liderar en línea de evangelio a gran parte de las iglesias. Benedicto XVI lo sabe y está muy preocupado. Lo de Sucumbíos podría ser un buen motivo para reflexionar, para volverse atrás si fuere necesario y para crear estructuras de comunicación trasparentes entre todas las Iglesias y entre los diversos miembros de ellas.
 
k) Es evidente que los Heraldos tienen elementos buenos de Evangelio… y que tienen grupos que les apoyan, desde la Nunciatura de Ecuador y desde otras partes. Pero es problemático que ellos puedan representar los valores de la nueva Evangelización, y más problemático que ellos puedan resolver los problemas de Sucumbíos (de una pastoral encarnada en la situación social de la zona). Personalmente, confío mucho más en la Orden de los Carmelitas, por sus siglos de historia, de amor a la Iglesia y de entrega al Evangelio. Con ellos está mi corazón. Pero tampoco sé si tengo (si ellos tienen) todas las razones. Por eso es necesario dialogar, sin condiciones previas, sin más razón que la verdad del evangelio, de la que habla Pablo en Gal 1-2 (disputando de un modo ejemplar y durísimo con Pedro).
 
l) En todo esto no hay nada de Teología de la Liberación (en el sentido negativo y "militar" del término, que algunos propones, con acusaciones infundadas), sino simplemente un tema Evangelio… De toas formas, es muy significativo el hecho de que un Presidente de la República, como Correa se haya decantado a favor de la misión de los Carmelitas en Sucumbíos. No lo hace por motivos de "iglesia en sí”, sino de humanidad… Los carmelitas de Sucumbíos (con el P. Gonzalo) habían representado una línea de diálogo y de integración social que ha sido eje de la misión de la Iglesia durante siglos.
 
m) La pelota está en el tejado. El nombramiento de un Delegado Apostólico indica, simplemente, que hay un problema, y que Los Heraldos del Evangelio no han sabido resolverlo... No es que el Vaticano simplemente "dé marcha atrás", pero puede hacerlo... Es tiempo de pensar, de rezar, de enmendar si hace falta y de dialogar entre todos, con verdad, que es Evangelio, al servicio del Reino de Dios, es decir, de los "cojos y mancos" con los que trataba Jesús. Esperamos ansiosos y esperanzados lo que pueda ir pasando.
 
n) Es muy posible que todos tengan que aprender, escuchar y cambiar.
 
a) Tendrán que escuchar, dialogar y cambiar (si hace falta) los Carmelitas y sus amigos (los del grupo antiguo de Mons. Gonzalo), para replantear en este momento lo que han hecho, dispuestos a escuchar con Santa Teresa la voz del Espíritu, al servicio de todos.
 
b) Pero deberán empezar escuchando y cambiando también los Heraldos, pues van a un lugar de misión para aprender, para continuar, para consolidar (y no para destruir lo hecho e imponerse, como dicen algunos...)
 
c) Y tendrá que aprender (y cambiar) si hace falta el Delegado Pontificio, es decir, el mismo Vaticano, que parece muy despistado y no sabe de verdad lo que está pasando en la Iglesia.
 
d) Esta mañana, rezando Laudes he podido encontrar (quien vaya al Oficio podrá verlo) aquella palabra donde dice Uno Sólo es vuestro Maestro... Desde esa lectura bíblica pido: Que aprendan, que aprendamos todos, a escuchar al Maestro. La Palabra es clara, está en el evangelio, y no es mía ni es tuya, es de Dios y de los pobres, es decir, de aquellos a quienes el Dios de Jesús quiere ofrecer la salvación.
 
Anejo 1. Papa nombra delegado en vicariato de Sucumbíos El papa Benedicto XVI designó el pasado domingo a monseñor Ángel Polivio Sánchez, obispo de Guaranda y secretario de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), como su Delegado Pontificio en el vicariato apostólico de Sucumbíos. Su labor será la de actuar como representante de esa jurisdicción ante el Gobierno y colaborar en la misión pastoral del actual administrador apostólico, monseñor Rafael Ibarguren, quien pertenece a la congregación Heraldos del Evangelio. Dicho nombramiento, no implica que el Vaticano haya desconocido a Ibarguren y a los Heraldos. Se trata de un encargo temporal hasta que "se calmen los ánimos” en Sucumbíos, explicó el presidente de la CEE, monseñor Antonio Arregui. En esa localidad, desde enero pasado, miembros de los grupos de laicos, sacerdotes, misioneros y religiosas protestan por la llegada de Ibarguren -en octubre del 2010- en reemplazo de monseñor Gonzalo López Marañón, quien se jubiló. Según el Derecho Canónico, "a los delegados del Papa se les encomienda el oficio de representarle de modo estable ante las Iglesias particulares o ante los Estados y autoridades públicas a donde son enviados”. Su función principal consiste en "procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de unidad que existen entre la Sede Apostólica (Roma) y las iglesias particulares” Al momento, la Santa Sede no ha manifestado la intención de remover a Ibarguren, a pesar de que el Gobierno ha cuestionado su presencia en Sucumbíos. Delia Malvay, dirigente de los grupos sociales y eclesiales afines a López, señala que todavía no conocen el alcance de esa designación, por lo que prefieren no pronunciarse sobre si es conveniente o no.
 

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