Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
 
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POR UN MUNDO SIN ARMAS
Sábado 15 de diciembre del 2012
Carlos Pérez B., Pbro.
 


     Estamos pasmados por la matanza de ayer en la ciudad de Newtown en el estado de Connecticut, y nos sentimos así cada vez que sucede, que desgraciadamente se repite y se repite. ¿Cómo puede un individuo disparar y privar de la vida a 20 criaturas inocentes, además de los adultos y de sí mismo? Nos imaginamos que de manera especial todo Estados Unidos se siente golpeado. Hoy se preguntan muchos si ya ha llegado el momento de tomar una decisión radical de control de sus armas. Es más fácil adquirir un arma de fuego que algún medicamento controlado.

     En nuestro país, en México, esas armas, porque de Estados Unidos proviene un porcentaje muy alto de ellas, han provocado en este sexenio que terminó más de 80 mil muertos: hijos, padres, mujeres, niños. Quizá en el país vecino no han pensado en estos días en estos dolorosos muertos nuestros.

     Desde nuestra fe nosotros, muchos, proponemos que nos pongamos a dar los pasos firmes para ir erradicando de manera total la producción de armas de fuego. No sólo es el narcotráfico, también la delincuencia común, y hasta los accidentes en las familias. Las armas sirven para matar. Fabriquemos mejor instrumentos de trabajo. Digamos como el profeta Isaías quien tuvo la gracia de anunciar los tiempos mesiánicos que estamos esperando de corazón: "Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas” (Isaías 2,4).
     Desde luego que la proscripción de las armas no es la solución, más fundamental, es la salud mental, social y espiritual de los seres humanos. Y esta tarea también la estamos postergando.
 
 

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